Una redada de agentes de ICE el 9 de julio en Chippewa Township, a 64 km de la ciudad, detuvo a ocho trabajadores latinos mientras pintaban el interior de una vivienda. El operativo, que también involucró a la policía local, dejó inconcluso un proyecto de construcción que forma parte de la expansión de 100 a 115 casas en la zona.
El incidente llega en un momento crítico para Pittsburgh, que tras el colapso de la industria del acero en los años 70‑90, se reinventó apostando por la tecnología, la investigación científica y la salud. Universidades como Carnegie Mellon y la Universidad de Pittsburgh, con presupuestos de investigación que rondan los 1,500 millones de dólares anuales, alimentan un ecosistema que alberga a gigantes como Google, Apple, Amazon, Microsoft, Intel, Bosch, Meta y Caterpillar.
Ese ecosistema necesita, sin embargo, una fuerza laboral que vaya más allá de ingenieros y científicos. Según el Centro de Investigación Social y Urbana de la Universidad de Pittsburgh, la población hispana de la región creció un 67 % entre 2010 y 2020, y los migrantes internacionales aumentaron un 19 % en el mismo periodo. Hoy representan el 18 % de los trabajadores en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), el 16 % en educación, el 13 % en manufactura y más del 30 % en la construcción.
Empresas locales, como la de Mike Morales, subcontratista de construcción, dependen de estos trabajadores para cumplir con la demanda de viviendas y laboratorios. La Corporación Hispana de Desarrollo, dirigida por Guillermo Velázquez, actúa como intermediaria, ayudando a más de mil latinos a conseguir vivienda, mejorar su inglés, incorporarse al sistema bancario y cumplir obligaciones fiscales. Hasta la fecha, la organización ha apoyado a 250 empresas, generando una derrama económica cercana a 50 millones de dólares en un solo año.
La redada de ICE expone la vulnerabilidad de este modelo. Al no contar con visas H‑2B para contratar mano de obra extranjera y al no exigir a pequeñas empresas la verificación del estatus migratorio, la ciudad se enfrenta a una escasez de trabajadores que pone en riesgo la finalización de proyectos de infraestructura esenciales para su crecimiento tecnológico.
Mike Morales, ahora con una obra diseñada para diez personas, advierte: “El problema es que no están dando visas H‑2B”. Mientras tanto, la comunidad latina sigue luchando por reconocimiento y estabilidad, elementos clave para que Pittsburgh mantenga su impulso hacia una economía basada en la innovación.