Keiko Fujimori, presidenta del partido Fuerza Popular, tomó posesión del cargo máximo del Perú en una ceremonia celebrada en el Congreso, frente a una audiencia compuesta por jefes de Estado, legisladores y representantes de la sociedad civil.
El juramento, que inicia el periodo 2026‑2031, representa el noveno cambio de mandatario en una década marcada por crisis políticas, protestas sociales y escándalos de corrupción. La nueva presidenta, de 51 años, recibió la banda presidencial de manos del segundo vicepresidente, Miguel Ángel Torres, presidente del Senado, y anunció la conformación de su gabinete: Luis Galarreta como primer vicepresidente y primer ministro, Carlos Espá al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Elmer Cuba como ministro de Economía y Finanzas.
En su discurso inaugural, Fujimori hizo un llamado a la unidad nacional y subrayó su compromiso de proteger las libertades, defender la Constitución y atender a los sectores históricamente excluidos del desarrollo económico y social. Señaló que heredó una administración pública debilitada, carente de una estrategia nacional clara y plagada de corrupción, y prometió fortalecer las instituciones, recuperar la capacidad del Estado para ofrecer servicios básicos y establecer una gestión orientada a objetivos de largo plazo.
El ambiente en el hemiciclo estuvo marcado por la tensión: varios parlamentarios de izquierda, pertenecientes a Juntos por el Perú y Ahora Nación, abandonaron la sala antes del discurso, portando pancartas negras en recuerdo de las víctimas de la represión durante las protestas posteriores a la caída del presidente Pedro Castillo y al régimen de Alberto Fujimori (1990‑2000). Sus consignas, “Justicia para las víctimas”, resonaron como recordatorio de los abusos del pasado.
Entre los asistentes se encontraban diez jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el rey Felipe VI de España, el presidente argentino Javier Milei, el presidente boliviano Rodrigo Paz, el presidente chileno José Antonio Kast, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, el presidente hondureño Nasry Asfura, el presidente panameño José Raúl Mulino, el presidente paraguayo Santiago Peña y el presidente uruguayo Yamandú Orsi. También estuvieron presentes la familia de la mandataria – sus hijas Kaori y Kyara, y sus hermanos Sachi y Hiro – así como nuevos senadores, diputados y autoridades militares y religiosas.
Con la investidura, Keiko Fujimori plantea como ejes de gobierno el fortalecimiento institucional, el combate a la corrupción y la atención a los sectores rezagados, desafíos que deberán ser afrontados en un contexto de alta volatilidad política y demandas sociales crecientes.