Los equipos de rescate en el municipio de Chongqing, China, han identificado a 30 víctimas mortales adicionales tras el deslizamiento de tierra que sepultó más de diez edificios el 17 de julio, elevando el saldo de fallecidos a 41 personas.
El siniestro se produjo a las 09:08 h (hora local) cuando una masa de rocas y tierra se desprendió de la ladera y colapsó varios edificios residenciales situados al pie de la montaña. Más de mil cien habitantes fueron evacuados y, según la agencia estatal Xinhua, la treintena de fallecidos fue confirmada mediante pruebas de ADN e identificación de restos.
Las autoridades locales habían informado el 23 de julio que el número de muertos era de 11 y que había 50 desaparecidos; la actualización de hoy incorpora los 30 cuerpos recién identificados, mientras que la verificación de otros restos sigue en curso.
Los cálculos preliminares indican que el deslizamiento medía aproximadamente 60 m de longitud, 30 m de altura y 10 m de espesor, con un volumen total de 18 000 m³. La roca de mayor tamaño alcanzó los 3 000 m³, equivalentes a una piscina olímpica.
El terreno accidentado, entre montañas, laderas y cursos de agua, ha dificultado la entrada de maquinaria pesada, complicando las labores de rescate. A esto se suman las lluvias registradas el fin de semana posterior al evento, que han empeorado las condiciones.
El presidente chino, Xi Jinping, instó a que las operaciones de búsqueda y rescate se realicen de manera científica, subrayando la necesidad de prevenir desastres secundarios, brindar atención médica adecuada a los heridos y gestionar eficazmente las consecuencias del siniestro.
Este deslave se suma al ocurrido a principios de mes en la provincia noroccidental de Gansu, donde inicialmente se reportaron 33 personas sepultadas, de las cuales 21 fallecieron.