La administración Trump anunció la prohibición de la importación a Estados Unidos de robots móviles, tanto cuadrúpedos como humanoides, y de inversores de corriente fabricados fuera del país, bajo el argumento de proteger la seguridad nacional.
La medida, emitida por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), incorpora a los llamados "dispositivos robóticos avanzados" a la lista de productos restringidos, la cual ya incluía ciertos drones y a las empresas chinas Huawei y China Telecom. Según el grupo de trabajo convocado por la Casa Blanca, estos robots podrían vulnerar infraestructuras críticas y la protección de los residentes estadounidenses.
China, principal proveedor de los autómatas humanoides que circulan en el mercado estadounidense, calificó la decisión como un intento de frenar a sus empresas. En respuesta, el 29 de julio, el gobierno chino acusó a EE.UU. de prácticas proteccionistas.
Entre los casos citados por el comité estadounidense se menciona al programador francés Sammy Azdoufal, quien accedió accidentalmente a datos de miles de aspiradoras robóticas de la empresa china DJI, lo que supuestamente evidencia la vulnerabilidad de los sistemas.
La prohibición también abarca a los inversores de corriente fabricados en el extranjero, dispositivos que convierten la energía de baterías o paneles solares a corriente alterna y pueden integrarse a la red eléctrica. La restricción solo afectará a nuevos modelos; los equipos ya vendidos o autorizados permanecerán en el mercado.
El Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) podrán otorgar exenciones en casos específicos. La medida se enmarca en los esfuerzos de la administración Trump por impulsar la producción nacional, donde ya operan empresas como Boston Dynamics, Tesla, Figure AI y Agility Robotics.