El ejército de Israel anunció que el martes bombardeó la mezquita Al‑Muttaqin, ubicada en el sector de los desplazados de Gazatíes, bajo la acusación de que el edificio había sido utilizado por Hamás como depósito de armamento.
Fotografías de la AFP mostraron una columna de humo que se elevó sobre los escombros de la mezquita tras el ataque. En el lugar, residentes palestinos escarbaban entre los restos, buscando objetos personales y tratando de identificar posibles cuerpos.
Amir Abu Al‑Amrain, director general del Ministerio de Awqaf y Asuntos Religiosos de Gaza, declaró que la mezquita quedó "destruida por completo" y calificó el bombardeo como una "violación a los lugares sagrados".
Aunque un alto al fuego se mantiene desde octubre de 2025, la violencia persiste. Según datos de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU, 1 207 personas han muerto en la Franja desde el inicio de la tregua.
Las negociaciones para un acuerdo de paz siguen estancadas, sin avances significativos. La UNESCO, hasta el 24 de marzo de 2026, había documentado daños en 164 sitios culturales en Gaza, de los cuales 14 son religiosos, como consecuencia del conflicto iniciado tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
El bombardeo de la mezquita Al‑Muttaqin reaviva el debate internacional sobre la protección de lugares de culto en zonas de conflicto y la legitimidad de los ataques basados en supuestos usos militares de estructuras religiosas.