La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtieron este viernes 31 de julio que el actual episodio de El Niño, que ya registra niveles de calor sin precedentes en el Pacífico central, podría desencadenar fenómenos meteorológicos extremos a nivel global durante los próximos meses y hasta la primavera de 2027.
Según científicos de la Universidad de Columbia, la franja oceánica que sirve de indicador de la magnitud del fenómeno ha alcanzado su nivel más cálido jamás documentado durante 15 semanas consecutivas, un hito prematuro en la fase de desarrollo de El Niño. El fenómeno, que consiste en un calentamiento natural del Pacífico ecuatorial, no alcanzará su punto máximo hasta finales del otoño, pero los modelos de pronóstico indican que podría romper el récord histórico de intensidad.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, señaló que “El Niño está echando leña a un planeta ya en llamas” y pidió a la comunidad internacional que reconozca este peligro como una amenaza existencial, en medio de la atención centrada en conflictos como la guerra en Ucrania y crisis en Oriente Medio y Sudán.
La OMM prevé una combinación de calor extremo, sequías prolongadas e intensas lluvias fuera de lo normal hasta bien entrado el próximo año. Entre los riesgos más críticos destacan la alta probabilidad de sequías e incendios forestales en Indonesia, India, el sur y este de Australia, partes de Sudamérica y el sur de África, mientras que regiones como gran parte de Estados Unidos y el sur de Europa podrían experimentar lluvias por encima del promedio.
Los expertos subrayan que, aunque El Niño y el cambio climático son fenómenos distintos, sus efectos se potencian mutuamente. El calor atrapado en los océanos por la quema de combustibles fósiles puede ser liberado a la atmósfera durante El Niño, elevando aún más las temperaturas globales.
Ante este panorama, Guterres solicitó la ampliación de sistemas de alerta temprana y de enfriamiento, así como una mayor responsabilidad de la industria y los gobiernos. Destacó que en los 23 mayores centros de fabricación de ropa, los días peligrosamente calurosos han aumentado más del 10 % en las últimas dos décadas, afectando a 90 millones de trabajadores, en su mayoría mujeres, sin que existan estándares de calor obligatorios.