El Ministerio de Comunicación de la República Democrática del Congo (RDC) informó este jueves que el brote de ébola declarado el 15 de mayo ha alcanzado 1,801 muertes y 3,973 casos confirmados, según datos recopilados hasta el 4 de agosto. La tasa de letalidad se sitúa en 45.3 % y la de rastreo de contactos en 75.3 %.
Actualmente, 674 pacientes se encuentran en aislamiento u hospitalizados y 776 personas han logrado recuperarse. El brote afecta a cinco provincias: Ituri (epicentro), Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut‑Uélé y Tshopo.
Esta es la segunda mayor epidemia de ébola en la RDC en número de contagios y la más rápida en su expansión, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Supera al brote de 2018‑2020, que dejó 2,299 muertos y 3,481 casos, pero está lejos de la peor crisis de la historia, la de África Occidental (2014‑2016) con aproximadamente 11,000 fallecidos y 28,000 contagios.
La cepa responsable es la de Bundibugyo, con una letalidad estimada entre 30 % y 50 % y sin vacuna ni tratamiento específico autorizados por la OMS. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, provocando fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
Uganda, país vecino que también registró casos importados de la RDC, declaró el 28 de julio estar “libre de ébola” después de 20 contagios confirmados y dos fallecimientos.