Un sismo de magnitud 7.4, registrado por el Servicio Geológico Colombiano y el Servicio Geológico de EE. UU., sacudió la mayor parte de Colombia a las 07:34 hora local, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad aproximada de 96 km.
El temblor se percibió con mayor intensidad en el occidente del país, provocando evacuaciones masivas en edificios de Bogotá y Cali. En la capital del departamento de Chocó, Quibdó, la gobernadora informó de "heridos" y "daños graves en las edificaciones". En Cali, el alcalde confirmó "afectaciones graves" que están siendo monitoreadas mediante drones, mientras que en Bogotá periodistas de la AFP observaron a residentes en pijama abandonando sus hogares ante el ruido de sirenas.
Hasta el momento no se ha emitido alerta de tsunami y el número exacto de víctimas aún no se ha precisado. Las autoridades locales continúan evaluando los daños estructurales y la cantidad de personas afectadas.
El presidente Abelardo de la Espriella tomó la iniciativa de liderar la respuesta a la emergencia, anunciando la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la atención de los damnificados y solicitó al director de la UNGRD un informe detallado sobre la situación.
El sismo también se sintió en ciudades vecinas como Quito (Ecuador) y Panamá, aunque sin reportarse daños significativos en esos territorios.
Este evento se produce apenas ocho meses después del devastador doble sismo que azotó a Venezuela (magnitudes 7.2 y 7.5) el 24 de junio, que dejó más de 6,000 muertos y una amplia destrucción.
Las autoridades continúan trabajando en la evaluación de los daños y en la asistencia a los afectados, mientras se mantiene la vigilancia sísmica en la región.