El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este miércoles la suspensión temporal de todas las citas para solicitar visados de migrante en sus consulados alrededor del planeta. La medida, que se extiende desde el lunes hasta finales de agosto, responde a la necesidad de entrenar al personal consular en procedimientos diseñados para garantizar que los beneficiarios de dichos visados no representen una carga fiscal ni dependan de los programas de asistencia pública estadounidenses.
El entrenamiento, iniciado a principios de agosto, se implementa de forma simultánea en la red mundial de consulados, según informó el vocero del Departamento. La capacitación se centra en la verificación de que los solicitantes cumplan con criterios de autosuficiencia económica y no se conviertan en dependientes de los beneficios públicos, una política reforzada tras la anulación judicial del veto impuesto por la administración Trump a los visados de 75 países.
El veto, que buscaba impedir la entrada de ciudadanos de esas naciones bajo el argumento de que podrían recurrir a subsidios públicos, fue declarado ilegal por un juez federal. En respuesta, la Casa Blanca ha intensificado su agenda migratoria, proponiendo la revocación de los visados B‑1 y B‑2 para quienes los utilicen como vía para solicitar asilo, y elevando los requisitos del visado de trabajo H‑1B, exigiendo a los empleadores un pago anual superior a 100,000 dólares para su renovación.
Mientras tanto, los solicitantes de visados de migrante deberán esperar la reanudación de las citas, prevista para después de la finalización del programa de capacitación. Las autoridades estadounidenses reiteran que la medida es temporal y busca fortalecer la integridad del sistema migratorio.