El jueves 27 de agosto, fuertes lluvias azotaron el centro‑norte de Japón, afectando principalmente a las prefecturas de Ishikawa y Toyana. La Agencia Meteorológica de Japón emitió una alerta máxima de nivel 5 por lluvias extremas y recomendó a más de 380 mil personas buscar refugio en lugares seguros.
Las precipitaciones provocaron desbordes de ríos, inundaciones de viviendas y deslizamientos de tierra que aislaron 270 hogares en tres municipios de Ishikawa. En la ciudad costera de Himi, Toyama, residentes quedaron varados y fueron rescatados mediante una embarcación neumática mientras el agua llegaba a la altura de sus rodillas. Varios vehículos quedaron abandonados en calles inundadas.
Tras la tarde, la lluvia disminuyó y la alerta se redujo a un nivel medio, aunque la agencia advirtió la posibilidad de nuevas lluvias y deslizamientos hasta la madrugada del viernes 28 de agosto, con pronósticos de hasta 20 cm de precipitación en las zonas de Kaga y Noto.
El secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, confirmó que, pese a los desbordes y los cortes de energía en más de mil hogares, no se registraron heridos. La compañía Hokuriku Electric Power Co. informó los apagones en Toyama e Ishikawa.
Este episodio se suma a las inundaciones que, a principios de mes, azotaron la prefectura de Chiba, al este de Tokio, dejando 13 fallecidos.