El Palacio Real de Noruega confirmó este viernes la muerte del rey Harald V, de 89 años, quien hasta su fallecimiento era el monarca más longevo y el decano de los reyes europeos.
Harald V había sido hospitalizado diez días antes por una anemia hemolítica que derivó en una infección sanguínea. El jueves 27 de agosto, agencias como EFE y AFP informaron que su estado era "extremadamente grave". A pesar de los problemas de salud que le aquejaban, el soberano se negó a abdicar y siguió ejerciendo sus funciones ceremoniales hasta el último momento.
Desde su ascenso al trono en 1991, el rey se consolidó como un pilar de unidad nacional, sobre todo en momentos críticos como la masacre perpetrada por Anders Behring Breivik en 2011, la peor violencia interna en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial. Su discurso tras los atentados y su presencia constante en actos de conmemoración reforzaron su imagen de líder conciliador.
El reinado de Harald V también estuvo marcado por la defensa de los valores progresistas del país. En 2016, al celebrar sus 25 años como monarca, subrayó la importancia de la igualdad, la inclusión y la sostenibilidad, alineándose con la visión escandinava de bienestar social.
Su muerte abre la puerta a la sucesión del príncipe heredero, el príncipe Haakon, quien asumirá el trono en un momento de transición política y social para Noruega.