El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su cuenta de Truth Social para difundir un mapa del estrecho de Ormuz, señalándolo como "nuevo territorio estadunidense". La publicación coincide con el sexto mes de la guerra iniciada el 28 de febrero, cuando EE. UU. y Israel atacaron a Irán.
En paralelo, el Comando Central (CENTCOM) del Ejército de EE. UU. declaró que la ruta petrolera en el estrecho está nuevamente operativa. La afirmación se sustenta en una operación de desminado que involucró a más de veinte buques de guerra y cientos de aeronaves, según el comandante del CENTCOM, el general Cooper. Aproximadamente 50,000 efectivos están ejecutando un bloqueo naval que impide la exportación de crudo iraní.
La Casa Blanca, a través de la vocera Karoline Leavitt, reiteró que el bloqueo sigue vigente y que EE. UU. controla, en esencia, el paso estratégico, aunque la vía marítima permanece abierta para el tráfico internacional. No existen negociaciones en curso; Washington busca intensificar la presión económica mediante la operación "Paria económico", anunciada el lunes, que sancionará a cualquier entidad que comercie con Irán.
Irán desmintió la afirmación de que el estrecho había sido desminado y advirtió que solo reabrirá Ormuz si Washington cumple con sus condiciones. La tensión diplomática se mantiene alta, mientras el presidente Trump añadió al mapa banderas de Puerto Rico, los Estados Federados de Micronesia y las Islas Marshall, reforzando su pretensión de convertir a Ormuz en territorio estadounidense.
Esta escalada se produce en un contexto de creciente confrontación en el Golfo Pérsico, donde el control del estrecho de Ormuz —responsable de cerca del 20% del consumo mundial de petróleo— tiene implicaciones estratégicas y económicas de gran alcance.