El primer ministro de Canadá, Mark Carney, recibió con gran satisfacción la propuesta de que su país se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Durante su discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, el mandatario enfatizó que estrechar los vínculos con Bruselas es una estrategia clave para garantizar que ninguna nación pueda controlar los mercados canadienses ni socavar su soberanía.Esta movida diplomática responde directamente a las crecientes tensiones con Washington. Los aranceles impuestos por Donald Trump, sus exigencias de concesiones económicas y sus recurrentes comentarios sobre la posibilidad de convertir a Canadá en el "estado número 51" de EU, han impulsado a Ottawa a reducir su histórica dependencia del vecino del sur. Carney fue claro al afirmar que, si bien buscan ser un mejor socio para Estados Unidos, Washington debe respetar la independencia de su vecino."No buscamos el poder para dominar a los demás, buscamos resiliencia", declaró Carney, subrayando que el objetivo es proteger sus mercados abiertos, su integridad territorial, sus libertades y el estado de derecho. El premier sostuvo que, con una visión amplia, esta alianza con Europa permitirá contribuir a la creación de un "orden mundial justo, estable y próspero".El mandatario recordó que los lazos entre Canadá y Europa están profundamente arraigados en valores, ideas, comercio y progreso compartidos. Sin embargo, advirtió que las sociedades actuales enfrentan nuevas tormentas, como la agitación provocada por el cambio climático, la erosión de las normas democráticas y la creciente militarización del comercio, desafíos que requieren de alianzas estratégicas sólidas como la que hoy se plantea con la Unión Europea.