La diplomacia global se prepara para un encuentro de alto nivel. China confirmó oficialmente que el presidente Xi Jinping viajará a Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre en visita de Estado, por invitación de su homólogo, el presidente Donald Trump. La confirmación, difundida por la agencia estatal Xinhua y detallada por el vocero del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, pone fin a la especulación sobre un desplazamiento que Washington ya había anunciado previamente.Según indicó Guo Jiakun, ambos mandatarios mantendrán un "profundo" intercambio de opiniones sobre cuestiones bilaterales, así como sobre la paz y el desarrollo mundiales. El vocero subrayó que el hecho de que los jefes de Estado de ambas potencias realicen visitas mutuas en un plazo de medio año entraña un "significado histórico" y de "hito" para las relaciones entre Pekín y Washington. Este será el segundo encuentro del año, tras la visita que Trump realizó a Beijing el pasado mes de mayo, donde se acordó, entre otros puntos, establecer un canal de diálogo intergubernamental sobre inteligencia artificial.La visita se produce en un contexto geopolítico y económico delicado. Pocos días antes, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron negociaciones en Nueva York para abordar la aplicación de acuerdos comerciales, la inversión bilateral y continuar el diálogo sobre inteligencia artificial. En la mesa de negociaciones de la Casa Blanca se esperan temas espinosos como la guerra en Irán, la inminente expiración de la tregua arancelaria y la sensible cuestión de Taiwán, cuya soberanía reclama Pekín.De acuerdo con la agenda anunciada por Washington, Xi Jinping llegará a Estados Unidos este miércoles y será recibido al día siguiente, junto a su esposa, Peng Liyuan, por Donald Trump y la primera dama, Melania Trump. El protocolo incluirá una ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca, una reunión bilateral a puerta cerrada y una cena de Estado.El reloj corre en el plano comercial: desde octubre de 2025, ambos países mantienen una tregua arancelaria que expira el próximo 10 de noviembre. Este acuerdo suspendió parte de los gravámenes y restricciones adoptados durante meses de escalada, incluidos ciertos controles chinos a la exportación de tierras raras. El éxito de esta cumbre podría ser determinante para renovar la estabilidad económica entre las dos mayores potencias del mundo.