El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, emitió una advertencia severa a los grupos criminales que operan en el país, asegurando que aquellos que no se sometan a la Justicia terminarán "en una bolsa y muertos". Esta declaración fue realizada en el contexto del reciente operativo de la Fuerza Pública en Santa Marta, departamento del Magdalena, que resultó en la muerte de siete integrantes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), entre ellos su segundo al mando, conocido como alias 'Cholo'.Alias 'Cholo', identificado como Fredy Castillo Carrillo, era señalado por las autoridades como el segundo cabecilla, financiero y articulador de rutas de narcotráfico hacia Centroamérica para la organización paramilitar, contando con más de 15 años de trayectoria delictiva. Durante la operación conjunta, que contó con el apoyo de la Policía Antinarcóticos (DIRAN) y la Fuerza Aérea Colombiana, además de las bajas enemigas, se capturó a tres personas y se incautó un considerable arsenal de guerra, incluyendo 10 fusiles, dos lanzagranadas, dos pistolas, ocho granadas y abundante material bélico.Ante la magnitud del golpe contra la estructura criminal, el presidente De la Espriella aseguró que se trasladará personalmente a Santa Marta para dirigir las operaciones que continúan contra el remanente del grupo. En su mensaje, señaló directamente a Fredy Castillo Carrillo, alias 'Pinocho', identificado como el jefe y financiador principal de las ACSN, advirtiéndole que es el siguiente objetivo de la ofensiva estatal.La respuesta de la organización criminal no se hizo esperar. Ayer, tras el operativo, hombres armados bloquearon La Troncal, la vía principal que conecta a Santa Marta con el norte del departamento, y quemaron dos buses de transporte público, generando caos en la región.Este episodio se suma a un panorama de violencia escalada en otras zonas del país. Este mismo lunes, al menos tres militares perdieron la vida en el departamento del Meta (centro) tras la activación de un campo minado, ataque que las autoridades atribuyen a una disidencia de las FARC. Mientras tanto, el gobierno mantiene su postura de mano dura, celebrando los resultados en la costa Caribe pero enfrentando desafíos simultáneos en múltiples frentes de seguridad nacional.