La crisis sanitaria en la República Democrática del Congo (RDC) se agrava tras confirmarse que la epidemia de ébola declarada el pasado 15 de mayo ha superado la barrera de los 8.000 casos confirmados. Según el último informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) con datos hasta el 26 de septiembre, se han registrado 8.067 infecciones y 3.901 fallecimientos, lo que sitúa la tasa de letalidad en un alarmante 48,4%.El INSP advierte que persiste una "transmisión comunitaria activa" en las provincias de Ituri, Kivu del Norte, Haut-Uélé y Bas-Uéle. Aunque el 95,2% de los casos sospechosos se investiga dentro de las primeras 24 horas, la tasa de seguimiento de contactos es solo del 74,7%, un indicador crítico para romper las cadenas de contagio. Hasta ahora, 2.070 pacientes se han recuperado y 773 permanecen hospitalizados o en aislamiento en las 63 zonas de salud afectadas distribuidas en siete provincias.Desafíos terapéuticos y esperanza en vacunasEste brote, causado por la cepa Bundibugyo, carece de tratamientos específicos aprobados, lo que complica la respuesta clínica. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en dos vacunas candidatas que ya iniciaron ensayos de fase 1 en humanos con resultados de seguridad positivos, aunque su disponibilidad masiva podría tardar varios meses.Como medida paralela, la RDC lanzó a finales de agosto una campaña de inmunización con Ervebo, la única vacuna disponible a gran escala. Diseñada originalmente para la variante Zaire, estudios preclínicos sugieren que también ofrece protección cruzada contra la cepa Bundibugyo, representando la principal herramienta de contención actual.