Un tiburón desorientado se ha convertido en una inesperada celebridad en Corea del Sur, atrayendo a enormes multitudes, ganándose los elogios del alcalde e incluso influyendo en el mercado de valores. El escualo, identificado aparentemente como un tiburón toro, apareció este mes en un canal artificial de Busan, en la costa sureste del país."Bukhangi", el nuevo embajador de la ciudadA pesar de los esfuerzos de la guardia costera por guiar al animal de regreso al mar rociándolo con agua desde lanchas, el tiburón de 3.5 metros, apodado cariñosamente "Bukhangi" en referencia al puerto, se ha negado a moverse.
Mientras las autoridades se preguntan cuál es el mejor curso de acción, la presencia del pez ha impulsado significativamente la economía local. Las ventas de helados con forma de tiburón han repuntado casi un 30 por ciento en las tiendas cercanas. El alcalde de Busan, Chun Jae-soo, agradeció públicamente al animal por una campaña de publicidad que, de otro modo, habría costado "miles de millones". En un gesto de reconocimiento, Bukhangi fue elegido embajador honorario de relaciones públicas de la ciudad con el 91 por ciento de los votos en una consulta popular.El "efecto Baby Shark" en la bolsaLa fiebre por el tiburón trascendió las calles de Busan y llegó hasta el mercado financiero. Las acciones de The Pinkfong Company, el estudio de entretenimiento surcoreano detrás del fenómeno viral "Baby Shark", se dispararon brevemente más de un 7 por ciento tras la cobertura mediática del evento.Una presencia inusual explicada por el climaLos expertos señalan que este avistamiento es una rareza. Según Kim Jin-koo, profesor de la Universidad Nacional de Pukyong y especialista en pesca global, los tiburones toro suelen habitar en aguas subtropicales y tropicales, por lo que "no es nada común" que se aventuren en las aguas de Corea del Sur. El especialista sugiere que el animal podría haberse acercado a la costa atraído por el aumento de las temperaturas del agua, un fenómeno cada vez más frecuente en el contexto del cambio climático global. Por ahora, "Bukhangi" sigue siendo el centro de atención en Busan, mientras las autoridades buscan una solución segura para garantizar el bienestar del animal y su eventual retorno al océano.