Un yacimiento arqueológico en el norte de Grecia ha revelado la histórica escuela donde Aristóteles educó a Alejandro Magno, hace más de 2,300 años. El hallazgo, ubicado en la antigua ciudad macedonia de Mieza, confirma el lugar donde el futuro conquistador del mundo conocido recibió su formación bajo la tutela del célebre filósofo.El descubrimiento en MiezaLa arqueóloga Angelikí Kottaridi, quien dirige las excavaciones en la región de Emacia, aseguró a EFE que están "totalmente seguros" de que se trata de la escuela fundada por el rey Filipo II de Macedonia. El yacimiento abarca unas tres hectáreas y alberga un impresionante complejo de edificios que incluye salones de banquetes, un pabellón deportivo, un estadio de atletismo, aulas de enseñanza con pupitres de piedra y una pista de correr cubierta.Entre las ruinas, los arqueólogos han descubierto monedas, cerámicas y, de manera crucial, cuatro estiletes que los alumnos de la antigüedad utilizaban para escribir, proporcionando evidencia física directa de la actividad educativa en el recinto.La formación del conquistadorSegún relata el historiador romano Plutarco en sus Vidas paralelas, Alejandro Magno fue discípulo de Aristóteles entre los 13 y los 16 años. Durante esta etapa, el filósofo le impartió clases de ética, política, letras y ciencias naturales. Esta formación integral fue clave para preparar al joven príncipe, quien a los 18 años ya comandaba la caballería en la decisiva batalla de Queronea (338 a. C.), donde Filipo II derrotó a las fuerzas combinadas de atenienses y tebanos.Un modelo educativo estatal pioneroKottaridi recalca que, si bien Filipo II fundó otras escuelas (gymnasia) en Anfípolis y en la capital Aigai, la de Mieza funcionaba como lo que hoy se describiría como un "colegio de élite". Allí, los hijos de los macedonios más ilustres se formaban para la guerra con clases de táctica, estrategia y entrenamiento físico.Lo más impresionante del hallazgo, según la arqueóloga, es que demuestra que la "historia de la preocupación estatal por la educación integral y organizada" no comenzó en las ciudades-estado democráticas como Atenas (donde solo existían escuelas privadas de filósofos como Sócrates o Platón), sino en la Macedonia de Filipo II.Entre las estructuras destacadas se encuentra una pista de correr techada (xystós) de 200 metros, flanqueada por 64 columnas dóricas, utilizada para el entrenamiento físico durante días de clima extremo. Los elementos arquitectónicos y decorativos recuperados son similares a los del palacio real macedonio de Aigai (actual Vergina), donde residieron Filipo y Alejandro.Un legado que cruzó continentesLa influencia de este modelo educativo trascendió las fronteras de Macedonia. En el 334 a. C., Alejandro Magno inició su campaña militar, consolidando en una década un vasto imperio que se extendía desde Grecia hasta el valle del río Indo. En todo ese territorio fundó decenas de ciudades —como Alejandría en Egipto— cuyo elemento característico eran precisamente estas escuelas, que difundieron la cultura y la lengua griega por el mundo antiguo. Instalaciones de este tipo se han hallado incluso en lugares tan lejanos como Ai-Khanoum, en la actual Afganistán.Las excavaciones en Mieza se iniciaron en 2024 y este año 2026 continuarán centradas en el área del pabellón deportivo y las aulas de enseñanza, prometiendo nuevos descubrimientos sobre la educación en la antigüedad.