A lo largo de la jornada, el funcionario destacó la necesidad de ampliar la cobertura de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) a un público más amplio y explicó cómo esta medida encaja dentro de la estrategia global de la OMS y la OPS.
Para contextualizar, el VPH es responsable de la mayor parte de los casos de cáncer cervicouterino, la segunda causa de muerte entre mujeres en el país. A pesar de su gravedad, la enfermedad es totalmente prevenible mediante vacunación, y la inclusión de niños en el programa es un paso histórico que busca romper el ciclo de transmisión y proteger a las futuras generaciones.
El secretario anunció que el objetivo de esta campaña es inmunizar a 2.5 millones de niñas y niños en el presente año. “Desde 2024, ya se han aplicado más de 2 millones de dosis a niñas de quinto año de primaria y a niños de 11 años no escolarizados”, explicó Kershenobich. “Con la vacuna nonavalente, que cubre nueve tipos de VPH, logramos la mayor protección posible contra las cepas oncogénicas y las que generan verrugas genitales.”
La estrategia se extiende a los siguientes grupos:
Además de la prevención del cáncer cervicouterino, la vacunación de niños también aborda el riesgo de otros tumores relacionados con el VPH, como el de vejiga, y reduce la incidencia de verrugas genitales, que afectan a un gran número de jóvenes cada año.
Con la incorporación de la vacuna nonavalente y la ampliación a la población infantil, el gobierno busca no solo disminuir la carga de cáncer en México, sino también sentar las bases de una estrategia preventiva que perdure en las próximas décadas.