La presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fue la que encabezó la ronda de advertencias contra la cultura del silencio, mientras que la Secretaría de las Mujeres, liderada por la oficial Citlalli Hernández, presentó datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre la prevalencia de abuso sexual en el país. En la pantalla quedó visible que, hasta la fecha de hoy, han registrado 25 070 denuncias de abuso sexual en todo México en el año que recién inicia, cifra que subraya la urgencia de un mecanismo de respuesta más efectivo y más sensible a las necesidades de las víctimas.
La también actriz de la política, Sheinbaum, explicó que la campaña nacional que lanzó tiene como eje la ruptura del silencio y la convocatoria a las mujeres a denunciar, advirtiendo que la cifra de 45 % de mujeres mexicanas que han sufrido incosiderables episodios de acoso documentada por el INEGI, amplia la urgencia de fijar jalones de apoyo. En la inscripción contemporánea se hacen eco de los encuentros con la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, donde la presidenta manifestó que, tras enviar una carta de seguimiento a la fiscal capitalina, espera la conclusión de la autoridad respecto de la necesidad de ratificar la denuncia presentada.
El informe también detalla las estrategias provisionales de los servidores públicos para acortar la espera de las querellas. En el ‘dial de cultura y gobierno’, se dibujó una medida de capacitación específica, diseñada para combatir la revictimización. Se aboga por la creación de módulos de atención expedida y, sobre todo, la instauración de líneas directas de soporte emocional para las denunciantes durante el proceso.
Para el contexto de la comunidad, la campaña de Sheinbaum se sostiene sobre la premisa de que la denuncia no debe ser un obstáculo, sino el primer paso hacia la justicia. Mientras la Fiscalía trabaja en los procesos de regularización de la denuncia pues la señoría aún no ha Dictaminado si es necesario alguna ratificación adicional. El tránsito entre la política y la ley se visualiza como una travesía conjunta, diseñada para marcar la diferencia en la vida de las mujeres que, por factor histórico, muchas veces han optado por no presentar la denuncia. En la última línea del discurso, la enfoque se hace todavía una señal de firme intención por parte del nuevo liderazgo. El equipo de la Ciudad de México devuelve intención para la persecuta de la justicia de las víctimas.