La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) presentó este jueves un anteproyecto que busca extender la emergencia zoosanitaria por la plaga del gusano barrenador del ganado (GBG) a todo el territorio nacional. El avance del insecto desde la frontera sur y su potencial de propagación hacia el norte ha impulsado la propuesta de ampliar el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal, que hasta ahora solo se había activado en el sureste del país.
Dentro del documento, se solicita que todos los propietarios de ganado notifiquen al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) cualquier detección de larvas en heridas susceptibles. Además, se requerirá un Certificado Zoosanitario de Movilización (CZM) para trasladar animales de cualquier especie: bovino, bufalino, ovino, caprino, porcino y bisontes.
Para obtener el CZM, los productores deberán someter a sus animales a un tratamiento con lactonas macrocíclicas de tres a cinco días antes de la solicitud. Tras el tratamiento, se exige un baño por aspersión o inmersión con insecticida larvicida y una revisión física exhaustiva. Si el traslado no se realiza de inmediato, se permite un segundo tratamiento entre seis y quince días; después de ese periodo, es necesario reiniciar el procedimiento.
El expediente 12/0076/061125 justifica la medida citando que la plaga “se encuentra presente en el sur y centro del país, con riesgo de que se disemine hacia zonas ganaderas libres del norte de México”. Una vez aprobado, el acuerdo entraría en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
En el contexto internacional, el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, aseguró que aún no existen “condiciones” para fijar una fecha de reapertura de la frontera con Estados Unidos para la exportación del ganado, tras el cierre decretado en noviembre de 2024. Ese bloqueo, impulsado por el brote de GBG, ha suspendido temporalmente las importaciones de animales vivos procedentes de México, afectando a una industria que durante décadas ha contribuido con más de un millón de cabezas anuales al mercado estadounidense.
En el día a día de los ganaderos, la noticia se traduce en una serie de nuevos protocolos, un aumento de la vigilancia y la necesidad de capacitar al personal en la identificación y manejo de la plaga. Los expertos advierten que, aunque la extensión de la emergencia es una respuesta necesaria, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz: el control de las condiciones de pasturas, la gestión adecuada de los desechos y la monitorización constante de los animales son pilares que deben mantenerse firmes.
Para los productores y sus comunidades, el desafío no solo implica una carga administrativa, sino también una oportunidad para fortalecer la resiliencia del sector. La implementación de estos procedimientos, si se lleva a cabo de manera coordinada, puede servir como modelo de gestión integral de riesgos que beneficie a la cadena ganadera en su conjunto.
En última instancia, la realidad del gusano barrenador nos recuerda la fragilidad del ecosistema agrícola y la importancia de una respuesta colectiva, donde el Estado, el sector privado y los productores converjan para proteger la salud de los animales y, por ende, la seguridad alimentaria del país.
