El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió con representantes del gobierno de Estados Unidos en una serie de encuentros que, según fuentes internas, han sido más productivos de lo previsto. “El progreso es sólido y estamos avanzando de forma sistemática”, afirmó Ebrard en una entrevista exclusiva. Sus palabras reflejan una postura de calma y determinación, con la intención de reforzar la posición mexicana en el nuevo marco comercial.
Según los informes, el diálogo se centra en esclarecer 85 % de los puntos pendientes, un número que indica un nivel de consenso que pocas veces se ve en negociaciones de esta magnitud. Los temas en discusión incluyen la reducción de tarifas sobre productos agrícolas, la protección de la propiedad intelectual y la creación de mecanismos de arbitraje más eficientes.
Para México, la prioridad sigue siendo la eliminación de barreras arancelarias que, en la práctica, han afectado la competitividad de sus exportaciones. “Queremos que los aranceles se ajusten a los principios de equidad que el tratado original buscaba establecer”, explicó Ebrard, subrayando que la nación busca un trato que favorezca su desarrollo económico sin comprometer la relación con sus socios.
En la misma línea, el gobierno norteamericano ha expresado su interés en una revisión que permita a sus exportadores acceder a nuevos mercados sin la carga de tarifas injustificadas. Según las declaraciones de los diplomáticos estadounidenses, se busca también actualizar las disposiciones sobre normas laborales y ambientales para alinearlas con los estándares internacionales más recientes.
El cronograma de las negociaciones ha sido ajustado para que las negociaciones se concluyan antes de la fecha límite del 30 de noviembre. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han acordado en privado que cualquier acuerdo final debe ser comunicado a ambas partes de manera inmediata.
Los expertos en comercio internacional ven la posibilidad de un acuerdo antes de la fecha límite como un factor que podría evitar tensiones adicionales en la cadena de suministro global, especialmente en sectores sensibles como la industria automotriz y la agricultura.
Con el comercio de México, Estados Unidos y Canadá en un estado de transición, la mirada del país se mantiene firme en la búsqueda de un tratado que refleje sus intereses y fortalezca la economía mexicana. La dinámica de las negociaciones continúa, y el gobierno mexicano se prepara para dar los pasos finales que podrían redefinir su relación con sus socios comerciales más grandes.
