Hacia la mañana, el Secretario de Defensa Nacional proyectó un enfoque más sistemático, involucrando a las fuerzas federales con la intención de reestablecer una frontera abierta y tranquila.
Durante una conferencia en el Palacio Nacional, Ricardo Trevilla delineó un operativo de “contención” que busca integrar a los mandos territoriales tanto en Michoacán como en los estados limítrofes. Según el secretario, el plan hace uso de filtros carreteros equipados con tecnología avanzada –botones de detección, binomios canófilos y patrullas de vigilancia reforzada– para detectar artefactos explosivos y minimizar la posibilidad de enfrentamientos entre civiles y agentes.
El despliegue fonético se alinea con la estrategia preventiva designada: el estado cuenta con 10 506 uniformados de la Defensa Nacional, distribuidos en 4 386 soldados locales, 4 140 unidades de contención y 980 de refuerzo. Asimismo, la Marina y la Guardia Nacional han aportado 12 781 integrantes, mientras que 70 escoltas se extienden para proteger a servidores públicos y reforzar la seguridad ciudadana.
El Secretario enfatizó que la coordinación es esencial, debido al fluido movimiento de grupos delictivos entre jurisdicciones. En el modelo de “mandos especiales”, un comandante en la zona puede movilizar tropas de diferentes mandos territoriales, creando un puente operativo que permita vigilar las rutas de tránsito y actuar con rapidez cuando la amenaza emerge.
Al sujetar los prohibidos movimientos ilícitos detrás de un conjunto de controles dedicados, la intención es definir un perímetro que permita la libertad de aproximarse al pueblo y garantizar la seguridad sin generar una cadena de confrontaciones. Los avances del plan están marcados por la plena observación de las operaciones en las fronteras entre Michoacán y Jalisco, donde se emplearán células de detección de explosivos para garantizar la integridad del tránsito de ciudadanos y mercancías.
