El objetivo: limitar el flujo tanto vehicular como peatonal y garantizar la seguridad de los espacios públicos.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó una presencia policial robusta, destacándose la unidad “Zorros”, un cuerpo élite especializado en la respuesta a emergencias y la contención de protestas de alto riesgo. Su presencia se percibió en varias rutas de acceso al Zócalo, subrayando la gravedad con la que se aborda el tema.
Simultáneamente, el muro metálico que protege el Palacio Nacional recibió refuerzos adicionales. Soldadores trabajaron a lo largo de la mañana, instalando secciones nuevas y asegurando las existentes con cadenas y candados, evitando así posibles intentos de destrucción.
La decisión de intensificar la seguridad se tomó tras la intervención del jueves por parte de integrantes de la CNTE en la zona de Correo Mayor esquina Moneda. Durante la manifestación, los activistas intentaron penetrar el cerrojo metálico y acceder por la fuerza al Palacio Nacional; la resistencia del personal de seguridad logró impedir que la barrera fuera vulnerada.
Con la marcha de la Generación Z a la vuelta de la esquina, la ciudad se mantiene en un estado de alerta, con planes de contingencia listos y autoridades listas para responder ante cualquier eventualidad.
