Cada líder sacó el nombre de su propio país, simbolizando la igualdad de oportunidades y la camaradería que se espera que perdure más allá del estadio.
Sin embargo, la verdadera trascendencia de la reunión radicó en la reafirmación de la colaboración comercial que sustenta el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC). Según una portavoz de Carney, Audrey Champoux, los tres dirigentes acordaron “seguir trabajando juntos en el T‑MEC” durante una conversación de aproximadamente cuarenta y cinco minutos. Esta declaración subraya la intención de consolidar los acuerdos existentes frente a las presiones proteccionistas que están emergiendo en el mercado global.
La presidenta mexicana, a través de un mensaje en la red X, destacó la “gran oportunidad” que representa el Mundial para la relación entre los países y reiteró la necesidad de continuar los esfuerzos comerciales. Mientras tanto, el presidente estadounidense elogió la “coordinación, la amistad y la relación extraordinaria” que ha mantenido con sus vecinos, señalando la importancia de la cooperación en temas que van más allá del deporte.
Para Canadá, la reunión también marcó el reavivamiento de un diálogo que se había visto interrumpido en octubre, cuando una campaña televisiva sobre el aumento de aranceles generó tensiones con Estados Unidos. El país, que es el segundo socio comercial de la nación norteamericana, es un proveedor clave de acero y aluminio, especialmente en la industria automotriz.
México, por su parte, enfrenta desafíos económicos en 2025, con la incertidumbre de la política comercial de Estados Unidos afectando a más del 80 % de sus exportaciones. La presidenta Sheinbaum ha intensificado las operaciones fronterizas y la extradición de capos de la droga como parte de un esfuerzo conjunto con Estados Unidos para combatir la violencia y la corrupción. En este contexto, la voluntad de Trump de “atacar a los cárteles en suelo mexicano” ha generado un debate sobre la autonomía y la soberanía de México.
En suma, el encuentro en Washington, aunque entonado por la pasión futbolística, se convirtió en un punto de inflexión para la política comercial y la seguridad regional, reafirmando la necesidad de que los tres países continúen dialogando y fortaleciendo sus lazos económicos y estratégicos.