El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se pronunció frente a la prensa para aclarar las circunstancias del hecho y disipar rumores que circulan en los medios. Según declaraciones del funcionario, la explosión no se vincula a un acto de terrorismo, sino a un enfrentamiento entre dos células criminales que compiten por el control de la región.
La Fiscalía General de la República ya tomó la iniciativa de investigar el incidente bajo la categoría de delito de terrorismo, pero tras una revisión de los hechos, la misma institución decidió reorientar la investigación hacia el delito de crimen organizado. Esta decisión se fundamenta en la falta de motivación ideológica, religiosa o política que caracterizaría a un acto terrorista, y en la presencia de vínculos claros con grupos delictivos.
García Harfuch explicó que, a diferencia de un coche bomba dejado para detonarse en una zona pública, el vehículo que explotó era operado por un conductor y un acompañante, quienes no se retiraron antes de la detonación. La ausencia de retirada sugiere una intención de atacar a la policía comunitaria de manera directa.
Al analizar la escena, se identificaron elementos que apuntan a la participación de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y los Cárteles Unidos. Los expertos señalan que ambos grupos están en pugna por el dominio territorial y la distribución de drogas en la zona, y que la detonación del vehículo podría haber sido una maniobra para debilitar la presencia policial y asegurar el control del territorio.
El secretario de Seguridad añadió que, en caso de que la investigación revelara la existencia de una célula vinculada a uno de estos cárteles, las autoridades ya cuentan con el marco legal necesario para perseguir los delitos de tráfico de armas, extorsión y control de territorio, sin la necesidad de encasillar el hecho bajo la figura del terrorismo.
Mientras tanto, la Fiscalía continúa analizando los testimonios de los testigos y las pruebas forenses para determinar la identidad de los dos individuos que se encontraban en el vehículo en el momento de la explosión y su posible relación con las organizaciones mencionadas.
El caso sigue en curso, y las autoridades mantienen la vigilancia sobre los movimientos de los cárteles en la región, con la promesa de una respuesta rápida ante cualquier nuevo acto de violencia.