En una entrevista con Ciro Gómez Leyva, Ebrard confirmó que el objetivo es proteger a los sectores clave sin generar tensiones comerciales innecesarias.
El jueves, el Senado mexicano ratificó los gravámenes que el gobierno había anunciado en septiembre, afectando a cientos de artículos provenientes de China y otras naciones sin acuerdos comerciales con el país. Entre los bienes gravados se encuentran textiles, calzado, componentes automotrices, electrodomésticos y otros productos de consumo.
China, en respuesta, expresó su descontento y manifestó la esperanza de que México “corrija sus prácticas erróneas de unilateralismo y proteccionismo lo antes posible”. La nación asiática ha señalado que la entrada de bienes a precios “muy bajos”, a veces por debajo del costo de inventario, podría erosionar la competitividad de la industria nacional.
Corea del Sur ha anunciado que revisará el impacto de las medidas para luego emitir su propia respuesta, indicando que la estrategia mexicana está generando repercusiones en mercados externos.
Ebrard explicó que, aunque México ya contaba con tarifas para varios de estos productos, las fluctuaciones del comercio global obligan a ajustes. Se enfatizó la necesidad de proteger la industria manufacturera, especialmente el sector automotriz, que representa más del 30 % del empleo en el sector y más de 1.3 millones de puestos de trabajo. La entrada de vehículos a precios desproporcionadamente bajos se percibe como un riesgo para la competitividad local.
Cuando se le preguntó si la medida podría calificarse como proteccionista al estilo de la política de Donald Trump, Ebrard aclaró que México solo adopta defensas “quirúrgicas”, evitando aranceles generalizados que podrían perjudicar la economía del país.
El diálogo con China y otros socios comerciales continuará, con el objetivo de equilibrar la protección de los sectores nacionales y la apertura necesaria para el crecimiento económico.