La presidenta Claudia Sheinbaum Pardos, en una conversación telefónica realizada el día del día de la Virgen, extendió una invitación formal al Papa León XIV para que considerase una visita a México. El gesto, comunicado a través de sus canales oficiales, viene acompañado de un tono cordial y una clara voluntad de fortalecer los lazos históricos entre México y la Santa Sede.
Para la presidenta, la relevancia de la imagen de la virgen guadalupense trasciende la religión y se inserta en la identidad colectiva mexicana, sin importar el credo ni la naturaleza laica del Estado. Durante la llamada, se resaltó el carácter simbólico del Santuario del Tepeyac, un sitio que la alta dignidad ha manifestado con interés por visitar desde hace meses.
El llamado sigue una serie de intentos diplomáticos iniciados en enero de este año, cuando Sheinbaum anunció en su conferencia matutina la intención de formalizar el contacto con el Pontífice. A la luz de esta conversación, la Secretaría de Gobernación, bajo la batuta de Rosa Icela Rodríguez, ya había entregado una carta oficial de invitación en mayo, cuando la presidenta tomó posesión.
El Papa León XIV, en varias notas de prensa y declaraciones públicas, ha mencionado México como uno de los destinos de América Latina que desea contemplar en sus futuros itinerarios, junto a Uruguay, Argentina y Perú. Si bien el calendario de sus viajes internacionales se mantendrá flexible para 2025, la posibilidad de un recorrido pastoral en la Tierra del Cantarí promete un significativo impacto en la comunidad católica tanto a nivel local como internacional.
Desde 1979, México ha acoge a varios pontífices, destacando las visitas de Juan Pablo II y Francisco al Santuario del Tepeyac, gestos de enorme resonancia simbólica. La invitación de la presidenta busca reavivar esa tradición, abriendo la puerta a una eventual visita que, aunque aún en fase de evaluación por el Vaticano, podría marcar un nuevo capítulo en las relaciones interreligiosas del país.
Con la conversación aún en proceso de formalización, la expectativa persiste entre los fieles y la comunidad política, quienes observan con interés cómo se desarrollará el itinerario propuesto por el Papa León XIV.