Ebrard subrayó que la firme postura del país es que “si se quiere vender en México, se debe producir aquí”. Según el funcionario, la ley obliga a la importación de automóviles solo cuando la empresa exporta parte de la producción, fomentando así la generación de empleo local.
Durante una entrevista concedida por Azucena Uresti, el excanciller explicó que el impacto sobre la industria automotriz mexicana, que emplea a más de un millón de trabajadores, es fundamental. “Importar un vehículo de China o India sin producir ningún componente en México no contribuye al empleo ni a la manufactura, y de ahí surge la pérdida de puestos de trabajo”, aclaró.
Además de la justificación, Ebrard detalla que la medida consiste en un ajuste de los aranceles, subiendo la tasa aplicada a 50 % cuando antes era de 20 %. A pesar de que el nivel actual se considera más bajo, el gobierno sostiene que dicha tarifa sigue siendo vital para compensar la caída de precios en la cadena de suministro global.
Con la postura de México, se mantiene un diálogo activo con China, Corea del Sur y otros socios comerciales, a los que se les ha advertido que la falta de medidas de compensación resultará en la pérdida de mercado y desempleo en la zona manufacturera mexicana.
El portavoz del Ministerio de Comercio chino reaccionó con firmeza, calificando la política de México de “unilaterales y proteccionistas”, y subrayando que “los países resuelven sus diferencias mediante acuerdos comerciales, no mediante medidas que perjudiquen el desarrollo del comercio mundial”.
La aprobación del arancel del 50 % está pendiente de ratificación por parte del Senado de la República.