El Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), confirmó que el cumplimiento del Tratado de Aguas con Estados Unidos no impactará la disponibilidad de agua para consumo humano ni para las actividades agrícolas en la zona fronteriza. Según declaraciones oficiales, el suministro está garantizado tanto para la población que vive en los estados de Tamaulipas y Chihuahua como para las fincas que dependen del Río Bravo.
En una conferencia de prensa, el titular de la SRE explicó que se están implementando proyectos de tecnificación que incluyen mejoras en los Distritos 025 y 026 de Tamaulipas y en los Distritos 05 y 009 de Chihuahua, todas ubicadas dentro de la Cuenca mexicana del Río Bravo. Se trata de iniciativas centradas en la conservación y optimización del agua, con el objetivo de fortalecer la resiliencia de las comunidades agrícolas y garantizar la continuidad de sus ciclos productivos.
La administración federal recordó que, entre 2020 y 2025, se presentaron condiciones de sequía históricas en la cuenca del Río Bravo, lo que impidió que México pudiera entregar su cuota completa de líquido al vecino norteamericano. Por ello, se ha acordado que la provisión pendiente podrá ser enviada en el siguiente ciclo, que culminará en octubre de 2030. Esta medida asegura que la entrega de agua a Estados Unidos se lleve a cabo sin poner en riesgo la disponibilidad local.
Para reforzar la operación, el Gobierno ha establecido un programa de monitoreo continuo que involucra a agencias locales y organizaciones no gubernamentales. Este sistema pretende identificar rápidamente cualquier desviación en los caudales y activar medidas de contingencia que protejan los intereses de ambas partes: la seguridad hídrica nacional y el compromiso internacional del tratado.