Sin embargo, apenas se desveló la esencia de su discurso cuando, a mitad del mensaje, la mandataria calificó enérgicamente de “pobre de humanidad” la perspectiva que ve la migración no como un fenómeno socioeconómico, sino como una amenaza que requiere criminalización.
Heróicamente, la presidenta contextualizó su advertencia mencionando la propuesta de “corredor humanitario” de Chile, propuesta elaborada por el presidente electo José Antonio Kast en las recientes elecciones nacionales. El líder chileno, asociado a posturas de derecha y a un programa que, según Sheinbaum, “reduce la presencia de migrantes mediante rutas de retorno” y la imposición de controles más estrictos, queda en el punto de mira. La presidenta, pues, se posicionó firmemente: “Nunca criminalizaremos a migrantes”. Con la intención de disipar el miedo y fomentar la inclusión, recordó que la manera eficaz de frenar los flujos migratorios radica en “invertir en los países de origen, ayudar, proteger a las personas y evitar la desigualdad.”
El mensaje de la mandataria no sólo se enfoca en el caso chileno. En el mismo día, había pedido a la Organización de las Naciones Unidas que intervenga en la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, citando la necesidad de un marco internacional para mantener la paz y la estabilidad en la región. Además, la presidenta aclaró la continuidad de los acuerdos de entrenamiento conjunto con las fuerzas armadas estadounidenses, reiterando que estos convenios ya existen y que no implican una alianza militar estratégica más allá de la cooperación en defensa.
Si bien la discusión sobre el “corredor humanitario” de Kast y la postura de Sheinbaum sobre los migrantes han generado opiniones encontradas, lo cierto es que la presidenta mexicana ha puesto de relieve la importancia de abordar la migración como un tema de derechos humanos y desarrollo. Su intervención, publicada en los medios nacionales y transmitida vía simultánea a canales locales y redes sociales, llega a una generación que exige respuestas claras y humanistas frente a los crisis de desplazamiento que se están viviendo en las costas de la región.
Con esta declaración, Sheinbaum reafirma su compromiso de buscar soluciones que no solo consideren la seguridad del país, sino también la dignidad de cada persona que decide migrar.