La presidenta Claudia Sheinbaum Pardos reveló en última instancia que el escenario se abre con una perspectiva más optimista de lo que la prensa había anticipado. Según su portavoz, el gabinete ha cerrado acuerdos sobre cada uno de los 54 artículos que constituyen el tratado, buscando con éxito puntos medios y estableciendo claras líneas de resistencia cuando las demandas norteamericanas se exponen como imposibles de absorber por México.
Ese “acuerdo en todos los puntos” no llegó a la mesa por arte de la suerte. La diputación de Sheinbaum contó con la participación de diversos organismos nacionales, desde la Secretaría de Economía hasta la Secretaría de Salud, para asegurar que las reformas reguladoras y laborales que promueve el gobierno se integren con la agenda comercial del T‑MEC. La estrategia, según la mandataria, se basa en mantener los principios de soberanía de México sin perder la posibilidad de negociar beneficios concretos.
En Washington, el representante comercial de los Estados Unidos, Jamieson Greer, calificó la revisión del acuerdo como “un éxito hasta cierto punto”. Sin embargo, añadió que “todas las opciones están sobre la mesa” para el 2026, lo que ha generado especulaciones sobre un posible retiro de la plataforma norteamericana. Aclaro, pues, que Donald Trump nunca ha anunciado su salida del tratado, aunque ha presentado una lista de reclamos tanto a Canadá como a México, como detalla Mark Carney, primer ministro canadiense.
Carney señaló en una entrevista con la CBC que las conversaciones no se centran en romper la trilateralidad, sino en actualizarla para un mundo post‑COVID, digital y más interconectado. Según el estadista, las negociaciones con México se han visto enriquecidas por las reformas aduaneras y las acciones en materia de seguridad y calidad del empleo que la Secretaría de Economía ha implementado.
El encuentro del pasado 5 de diciembre, con la participación de Sheinbaum, Trump y Carney, no cerró acuerdos definitivos. No obstante, ambos lados confirmaron la urgente necesidad de modernizar el tratado, especialmente en sectores clave como el comercio digital, las cadenas de suministro y la energía sostenible.
Mientras el calendario de la Copa Mundial se acerca, los tres gobiernos se enfocan en garantizar que el T‑MEC se ajuste a las realidades globales de 2026, buscando un equilibrio entre la integración regional y la soberanía de cada nación.