Aunque no precisó un plazo específico para este impacto, Alckmin señaló que Brasil está buscando fortalecer la cooperación con socios clave y espera que para julio se logren avances en las negociaciones con México e India para aumentar las líneas arancelarias preferenciales.
A pesar del daño económico que esta medida podría causar, el vicepresidente brasileño expresó optimismo respecto a las conversaciones con México. Además, aclaró que los acuerdos automotrices con México, específicamente el ACE 53 y ACE 55, no se verían afectados por las nuevas leyes arancelarias.
Por otro lado, durante una reciente cumbre de los países del Mercosur, los líderes reafirmaron su compromiso con el acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), aunque con tensiones internas visibles. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su preocupación por una posible "catástrofe humanitaria" en Venezuela, mientras que el presidente de Argentina, Javier Milei, pidió que el Mercosur apoyara la presión militar de Estados Unidos sobre ese país. Además, surgieron diferencias sobre la flexibilidad del Mercosur para permitir que sus miembros negocien acuerdos comerciales de forma individual, como lo hizo Uruguay con el bloque transpacífico CPTPP.
En medio de estas disputas internas, los presidentes acordaron esperar que la Unión Europea resuelva sus diferencias para firmar el acuerdo comercial, posiblemente el 12 de enero en Paraguay. Mientras tanto, continuarán las negociaciones con otros socios comerciales interesados, como Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Indonesia y Malasia. Además, anunciaron el inicio de conversaciones para un acuerdo de preferencias arancelarias con Vietnam. Lula destacó que varios países están “ávidos” por firmar acuerdos con el Mercosur en los próximos meses.