El elemento involucrado era un avión King Air tipo ANX-1209, operado por la Secretaría de Marina. Al principio del turno, el avión se encontraba en ruta de un vuelo de apoyo médico, destinado a trasladar a pacientes con lesiones graves a instalaciones de mayor capacidad.
En su travesía, la aeronave llevaba a bordo a ocho personas: cuatro miembros de la tripulación naval y cuatro civiles, incluidos pacientes y personal médico. Entre ellos se encontraban especialistas en cuidados intensivos y unidades de atención de quemaduras.
A las 20:38 horas, conforme se acercaba al Aeropuerto Internacional de Galveston, el vuelo fue visto por reportes de la ciudad en una densa niebla. Según los funcionarios del aeropuerto, la aeronave cayó en la bahía del oeste, golpeando el agua a una profundidad estimada de cuatro a cinco pies y se desprendió de la estructura principal.
Los primeros informes indican que cinco de los ocho a bordo fallecieron en el impacto. Los cuerpos fueron reclamados tras una rápida intervención del equipo de respuesta de la Marina de México y la guardia costera de Texas. Dos personas permanecen vivas y se encuentra en labores de búsqueda en el interior de la aeronave dañada.
La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de su página oficial, emitió un comunicado expresando condolencias a las familias y asegurando que el personal consular está en contacto directo con la Marina y con el Consulado General de México en Houston para coordinar asistencia y trámites necesarios.
Mientras las investigaciones continuan, las autoridades estadounidenses y mexicanas siguen evaluando las causas del accidente y mantendrán sus esfuerzos de rescate en la zona. El caso destaca la importancia de la coordinación marítimo‑aérea de emergencia en situaciones de crisis transfronterizas.