El funcionario explicó que el porcentaje de personas que han consumido alcohol alguna vez pasó de 71 por ciento en 2016 a 73.7 por ciento en 2025. En el caso de las mujeres, el aumento fue más notable, al crecer de 62.6 por ciento en 2016 a 69.3 por ciento en el mismo periodo.
En contraste, el consumo de alcohol entre adolescentes mostró una reducción. La proporción de jóvenes que han ingerido alcohol disminuyó de 49.1 por ciento en 2016 a 46.1 por ciento en 2025. Además, en el último año el consumo en este sector bajó de 28 a 17.8 por ciento, mientras que el consumo excesivo descendió de 8.3 a 2.6 por ciento.
Kershenobich recordó que el abuso de alcohol tiene efectos negativos en la salud. De acuerdo con instituciones médicas internacionales, su consumo excesivo puede afectar el funcionamiento del cerebro, alterar el estado de ánimo y la coordinación, y provocar daños en órganos como el corazón, el hígado y el páncreas. Entre las enfermedades asociadas se encuentran la hepatitis alcohólica, la cirrosis, la pancreatitis y diversos tipos de cáncer.
Asimismo, el consumo elevado de alcohol debilita el sistema inmunológico, lo que incrementa el riesgo de infecciones como neumonía y tuberculosis, especialmente en personas con consumo crónico.