Sin embargo, la realidad económica de estas tiendas se ha visto tocada por un salto en la canasta básica alimentaria (CBA) que la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reportó oficialmente para el año 2025. El promedio de la CBA aumentó un 5.43 % entre enero y diciembre, lo que se traduce en un recuento de 104 pesos adicionales en la barra de precios: pasó de 1,916 pesos a los 2,020 pesos. De esta incrementación, 16.05 pesos se registraron ya en noviembre, impulsados mayormente por productos como el jitomate, que subió un 7.56 % (de 26 a 27.97 pesos) y el chile jalapeño, cuyo costo subió 6.27 % hasta 39.01 pesos.
Otros ítems siguieron la misma tendencia: chiles en escabeche (+6.44 %), tomate verde (+5.06 % a 39.61 pesos) y frijol (+4.24 % a 42.22 pesos). En cuanto a la distribución geográfica de los aumentos, Tabasco lideró con un 5.88 %, seguido de Coahuila (5.79 %) y Puebla (4.50 %). Campeche y Jalisco cerraron la lista con 4.30 % y 4.17 % respectivamente.
El presidente de la ANPEC, Cuauhtémoc Rivera, explicó que el contexto del 2025 no ha sido fácil. “La inseguridad con la extorsión, el cobro de piso e incluso la inflación de servicios como gas, agua y predial han hecho que las cargas operativas de las tienditas se disparen”, afirmó. Añadió que los pequeños comerciantes continúan operando con horarios prolongados, de 14 a 16 horas, para absorber los costos y mantener el flujo del mercado.
Los comerciantes también han tenido que lidiar con episodios climáticos extremos que han alterado las cadenas de suministro. Sequías, lluvias intensas e inundaciones han aumentado los gastos logísticos y generado mermas en productos agroalimentarios, según Rivera. Aun así, según la ANPEC, estos negocios siguen siendo un peldaño crítico de la economía local, sirviendo como amortiguador social en tiempos de crisis.