La economía mexicana cerró el año 2025 con un balance agridulce en materia laboral. Según el informe más reciente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el mes de diciembre registró un recorte masivo de 320,692 plazas, marcando la caída más profunda para un cierre de año desde el 2022.
Aunque diciembre suele ser un mes de bajas estacionales debido al ajuste de plantillas en sectores como el comercio, los servicios y la construcción, la cifra pone de relieve la fragilidad del mercado laboral que marcó todo el 2025.La "trampa" de los números: ¿Empleos nuevos o solo formalizados?
A nivel anual, se reportó la creación de 278,697 empleos, una cifra que supera las expectativas iniciales de Banxico. Sin embargo, analistas como Carlos Ramírez, socio consultor de Integralia, advierten que el dato tiene un matiz importante: la mayoría no son puestos "nuevos".
De las plazas creadas el año pasado, 206,521 corresponden a repartidores de plataformas digitales que fueron formalizados bajo el nuevo esquema de seguridad social.
"Si no hubiéramos tenido ese movimiento de formalización del gobierno, 2025 habría cerrado con apenas 70 mil empleos nuevos en todo el año; habría sido el peor desempeño en mucho tiempo", recalcó Ramírez.
Sectores y salarios: La otra cara de la moneda
Pese a la debilidad en la creación de volumen, el reporte destaca algunos puntos de crecimiento y una mejora histórica en las percepciones económicas de los trabajadores:
Sectores al alza: Transporte y comunicaciones lideraron el crecimiento con un impresionante 13.7%, seguidos por el comercio (3.1%) y electricidad (2.1%).
Salarios récord: El salario base de cotización alcanzó los 627.9 pesos diarios, el monto más alto registrado para un mes de diciembre en la historia del instituto, con un incremento anual del 6.9%.
Geografía del empleo: Tlaxcala, el Estado de México y la Ciudad de México fueron las entidades con mejor desempeño, todas con aumentos anuales superiores al 5%.
El reto del 2026
A pesar de los salarios altos, el panorama para el nuevo año es desafiante. Con un déficit estimado de un millón de empleos para cubrir las necesidades reales de la población y una caída del 0.7% en el registro de patrones, la economía mexicana inicia el ciclo con la urgencia de generar incentivos que traduzcan la formalización en una verdadera expansión del mercado laboral.