La economía mexicana cerró el año con una noticia alentadora. En diciembre de 2025, la inflación anual se desaceleró hasta situarse en un 3.69%, una cifra que no solo mejora el 3.80% registrado en noviembre, sino que rompe con las expectativas de los analistas, quienes pronosticaban un cierre cercano al 3.75%.
Este respiro en los precios refuerza la estrategia reciente del Banco de México (Banxico), que ha mantenido una política agresiva de recortes para intentar estimular una economía que muestra signos evidentes de fatiga.La lupa en la inflación subyacente
Aunque el dato general es positivo, la inflación subyacente —aquella que elimina los precios más volátiles como gasolina y alimentos frescos— sigue siendo el mayor desafío. Al cierre de diciembre, este indicador se ubicó en 4.33%.
Si bien representa una baja respecto al mes anterior (4.43%), la cifra aún se mantiene por encima del rango objetivo de Banxico (3% +/- 1 punto porcentual). Esta persistencia es la que mantiene dividida a la Junta de Gobierno del banco central, con voces como la del subgobernador Jonathan Heath, quien ha sugerido cautela ante la dificultad de alcanzar la meta puntual del 3% en el corto plazo.
Tasas de interés y el fantasma de la recesión
En su última reunión de diciembre, Banxico redujo la tasa de referencia en 25 puntos base, dejándola en un 7.00%. Este fue el duodécimo recorte consecutivo, una racha histórica diseñada para mitigar la desaceleración del crecimiento.
El contexto es delicado:
La economía mexicana finalizó el año 2025 mostrando una dualidad marcada por el alivio en los precios y un estancamiento en el crecimiento. La inflación general fue la nota positiva al desacelerarse hasta el 3.69% anual, superando las expectativas del mercado y logrando su nivel más bajo para un cierre de año desde 2020. No obstante, la inflación subyacente —que refleja las presiones de precios a largo plazo en servicios y mercancías— se mantuvo como un foco de atención al cerrar en 4.33%, todavía por encima del rango objetivo de las autoridades.
En respuesta a este escenario y con el fin de reactivar el dinamismo interno, el Banco de México (Banxico) ajustó su política monetaria, reduciendo la tasa de interés de referencia al 7.00% en su última reunión de diciembre. Este movimiento representó el duodécimo recorte consecutivo, en un esfuerzo por contrarrestar la debilidad del Producto Interno Bruto (PIB), que registró una contracción del 0.2% anual en el tercer trimestre del año.
Bajo este contexto, las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2025 se ajustaron a la baja, estimándose un avance de apenas el 0.4% anual, lo que confirma un año de ralentización económica. De cara al 2026, el consenso de analistas y las propias autoridades mantienen una visión cautelosa, proyectando una ligera recuperación del PIB hacia el 1.1% o 1.3%, condicionada por la estabilidad de la moneda y la evolución de las políticas comerciales externas.