La relación de seguridad entre México y Estados Unidos atraviesa un terreno minado. Tras la entrega de 37 objetivos del narcotráfico a las autoridades estadounidenses este 20 de enero, Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la DEA, advirtió que estas acciones —aunque positivas en apariencia— responden a una estrategia de "intimidación" por parte de Donald Trump.El riesgo de ceder a la presión
Para el exjefe de la DEA, Trump está utilizando la amenaza de un despliegue militar en suelo mexicano y el envío de agentes de la CIA para destruir laboratorios de fentanilo como una herramienta de control. Según Vigil, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum debe ser sumamente cautelosa:
"México tiene que tener mucho cuidado en no dejarse llevar por esas amenazas, porque si lo haces una vez, eso lo va a empoderar para seguir. A él no le importa el trabajo bilateral, nunca estará satisfecho", señaló el experto.
¿Qué sigue en la agenda de Washington?
Vigil sostiene que, al haberse agotado los perfiles de alto nivel para extradiciones inmediatas, la Casa Blanca elevará el tono de sus exigencias. El exagente prevé que la presión se centrará ahora en la captura de objetivos prioritarios como:
El panorama se torna aún más complejo tras la reciente intervención de EE. UU. en Venezuela. Vigil no descarta que Trump considere el uso de drones o incursiones terrestres en México, violando la soberanía nacional bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas "por tierra".
Por su parte, el Gobierno de México ha mantenido una postura firme, insistiendo en que cualquier colaboración se basa en el respeto mutuo y rechazando tajantemente el ingreso de tropas extranjeras al país.