En un informe detallado durante su conferencia matutina de este jueves 29 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que el descarrilamiento del Tren Interoceánico no fue producto de fallas externas, sino de una negligencia operativa. El peritaje de la Fiscalía General de la República (FGR) concluyó que el convoy viajaba a exceso de velocidad, una determinación basada en el análisis técnico de la caja negra.
La mandataria fue enfática al señalar que los resultados no son interpretaciones, sino "pruebas científicas" respaldadas por simulaciones físicas y matemáticas que recrean el momento exacto del siniestro.
El dispositivo de registro del tren fue la pieza clave para la investigación. Según explicó la fiscal Ernestina Godoy a través de la Presidencia:
A pesar de la relevancia estratégica del proyecto, Sheinbaum anunció una medida contundente: el Tren Interoceánico para pasajeros no volverá a operar hasta que se tenga la certeza absoluta de que todos los sistemas funcionan correctamente.
Además del trabajo de la FGR, la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario está elaborando un segundo dictamen técnico para cerrar formalmente el caso y establecer nuevos protocolos que eviten que una tragedia similar se repita.