En una respuesta inmediata a la escalada de violencia en el estado, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) puso en marcha este 29 de enero un operativo de gran magnitud. Un total de 1,600 efectivos, incluidos 90 integrantes de las unidades de élite de Fuerzas Especiales, arribaron a Sinaloa para intentar estabilizar la región.
El despliegue se realizó por aire utilizando cuatro aeronaves de transporte pesado de la Fuerza Aérea Mexicana, conectando diversos puntos del país con las ciudades de Culiacán y Mazatlán.
La llegada de las tropas ocurre en un contexto crítico para la entidad. Apenas un día antes del despliegue, la capital sinaloense fue escenario de un ataque armado contra diputados de Movimiento Ciudadano, entre ellos Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda.
Además de la violencia política, la entidad enfrenta una crisis humanitaria en el municipio de Concordia. La empresa minera Vizsla Silver confirmó el secuestro de 10 de sus ingenieros, de quienes no se tiene noticia desde el pasado 23 de enero. Entre los desaparecidos identificados oficialmente se encuentran Saúl Alberto Ochoa Pérez y José Antonio Jiménez Nevárez.
La misión de estos mil 600 uniformados es clara: reforzar a la III Región Militar y coordinarse con los tres niveles de gobierno para realizar labores de: