En un movimiento diplomático clave para distender la relación bilateral, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, sostuvo una llamada telefónica con su homólogo estadounidense, Marco Rubio. El objetivo: definir los límites de la reciente amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a naciones que suministren crudo a la isla caribeña.
La comunicación fue ordenada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien durante su conferencia en Tijuana expresó su preocupación por las repercusiones de esta política. La mandataria fue clara en su postura: México busca ayudar, pero sin comprometer su propia estabilidad comercial.
"Queremos conocer los alcances de esta orden; no queremos poner en riesgo a nuestro país con los aranceles, pero siempre buscaremos las vías diplomáticas y el diálogo", señaló Sheinbaum.
La presidenta advirtió que cortar el suministro energético a Cuba tendría consecuencias devastadoras para la población civil, afectando directamente:
Durante la llamada, ambos funcionarios reiteraron su disposición para trabajar en una agenda común. Sheinbaum insistió en que México explorará "distintas alternativas" para mantener su tradición de solidaridad con el pueblo cubano, pero subrayó que el secretario De la Fuente tiene la tarea de hacerle entender a Washington la gravedad de una posible parálisis en la isla.
La administración mexicana se mantiene a la expectativa de los detalles técnicos que proporcione el Departamento de Estado, reafirmando que la solidaridad y la defensa de los intereses nacionales deben caminar de la mano en este conflicto.