Tras 11 años de crecimiento ininterrumpido, las remesas en México registraron un retroceso histórico en 2025. Según el reporte más reciente del Banco de México (Banxico), el país recibió 61,791 millones de dólares, una cifra significativamente menor a los más de 64,700 millones alcanzados en el récord de 2024.
Este descenso marca el fin de una era de bonanza que se aceleró durante la pandemia, consolidando la caída más profunda desde la crisis financiera de 2009.
Analistas económicos, entre ellos Gabriela Siller de Grupo Financiero BASE, señalan que este desplome no es casualidad. La implementación de redadas masivas y la política de deportación impulsada por la administración de Donald Trump han generado un clima de incertidumbre.
Los migrantes, ante el temor de ser detenidos al salir a trabajar o la inestabilidad de un mercado laboral estadounidense bajo presión, han reducido sus envíos. A esto se suma el nuevo impuesto del 1% a ciertos métodos de envío implementado por Washington, una medida que la presidenta Claudia Sheinbaum ha combatido con programas de reembolso para proteger el bolsillo de los connacionales.
El impacto del flujo de dólares no fue igual en todo el territorio nacional. Mientras algunas entidades resistieron, otras vieron un desplome drástico en su poder adquisitivo:
México se mantiene como el segundo receptor de remesas a nivel mundial, solo por detrás de la India, pero este 2025 deja claro que la principal fuente de ingresos externos del país enfrenta hoy un panorama de alta volatilidad política y social.