Las autoridades de Jalisco han puesto en marcha un operativo de seguridad sin precedentes de cara a la Copa del Mundo 2026, enfocándose en escenarios críticos que incluyen el uso de tecnología avanzada por parte del crimen organizado. Bajo la tutoría de agentes del FBI y la Policía Nacional de Francia, los elementos locales han sido capacitados para interceptar drones, gestionar multitudes y preservar escenas tras posibles detonaciones. Este entrenamiento especializado responde a una realidad donde los cárteles emplean dispositivos aéreos cada vez más complejos, lo que ha obligado al estado a integrar equipos que emiten ondas para inhabilitar aparatos sospechosos y drones propios con visión térmica para la vigilancia masiva en el Estadio Guadalajara.
El plan de contingencia no se limita a la seguridad pública, sino que abarca un blindaje sanitario de alto nivel para proteger a los miles de asistentes que acudirán a ver a selecciones como México, España o Colombia. El Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU) ha diseñado protocolos de descontaminación y aislamiento ante riesgos químicos o brotes de enfermedades infecciosas de alta peligrosidad. Con la contratación de 600 profesionales de la salud y la instalación de hospitales móviles en las sedes deportivas, Jalisco busca garantizar que el evento transcurra con normalidad, incluso ante riesgos hipotéticos de carácter nuclear o bacteriológico, asegurando una respuesta inmediata ante cualquier disturbio en las gradas o el entorno del estadio.