La carrera por la gubernatura de Zacatecas ha tomado un tinte de confrontación interna tras el anuncio de Saúl Monreal Ávila, quien confirmó su intención de contender por el cargo a pesar de las normas de Morena contra el nepotismo electoral. Ante una multitud de simpatizantes, el legislador y hermano del actual gobernador, David Monreal, sostuvo que ninguna reglamentación partidista puede imponerse sobre el deseo de la ciudadanía. Durante una asamblea estatal, denunció que existen intentos de desinformar a la militancia mediante versiones que aseguran que las candidaturas ya están definidas, calificando estas narrativas como una estrategia para generar confusión y desánimo entre sus seguidores.
El discurso de Monreal no solo fue una declaración de aspiraciones, sino también una advertencia directa a la dirigencia nacional y estatal de su partido. El senador instó a los líderes de Morena a evitar posturas excluyentes que, según su visión, podrían poner en riesgo la continuidad del movimiento en el estado. En un ejercicio de memoria política, evocó la ruptura de su hermano Ricardo con el PRI en 1998, sugiriendo que la historia podría repetirse si se intenta imponer una decisión desde la cúpula. Al grito de "sobre aviso no hay engaño", subrayó que la exclusión forzada de su perfil podría derivar en una derrota electoral para el oficialismo.
Tras consultar a mano alzada a los asistentes, quienes respaldaron unánimemente su permanencia en la contienda, el legislador se comprometió a recorrer el territorio zacatecano para consolidar su estructura. Se definió como un político institucional pero "no dejado", reafirmando su lealtad a la causa pero manteniendo una postura rebelde frente a lo que considera una falta de democracia interna. Con este movimiento, Saúl Monreal busca no solo desafiar los candados estatutarios, sino también ratificar la vigencia del capital político de su familia en la región, apelando a una base social que, según sus palabras, reclama ser escuchada por encima de cualquier acuerdo cupular.