El mercado laboral mexicano inició el año con un saldo negativo que ha encendido las alarmas entre los especialistas. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, durante enero se registró una baja de 8 mil 104 puestos formales, un fenómeno que no se presentaba en este mes desde el colapso financiero global de hace casi dos décadas. El organismo vinculó este descenso a un ajuste en las plantillas de las plataformas digitales, las cuales, tras el auge estacional de diciembre, redujeron su personal a cerca de 139 mil plazas debido a una menor demanda de sus servicios.
Con este ajuste, el número total de trabajadores afiliados se situó en 22.5 millones, el nivel más bajo registrado en los últimos cinco meses. Aunque la cifra aún representa un ligero crecimiento anual del 0.9%, especialistas del sector advierten que la recuperación de plazas suele ser la norma en el primer trimestre, por lo que este estancamiento refleja una debilidad inusual. Expertos señalan que el incremento en los costos laborales y una economía que no logra generar las 700 mil fuentes de trabajo anuales necesarias están frenando la apertura de nuevas oportunidades para los mexicanos.
El panorama estatal muestra una realidad dividida: mientras entidades como Campeche y Sonora sufrieron las caídas más severas, la Ciudad de México y el Estado de México lograron mantener cifras positivas. Por sectores, el rubro de transportes y comunicaciones fue el único con un crecimiento notable, contrastando con las pérdidas reportadas en las industrias agropecuaria, extractiva y de la construcción. Esta disparidad confirma que, pese a la ausencia de una crisis internacional, el motor del empleo en el país enfrenta desafíos internos que dificultan una tendencia de recuperación clara.