La presidenta Claudia Sheinbaum descartó la implementación de urnas electrónicas en los procesos electorales federales a corto plazo, argumentando que el costo de adquisición y mantenimiento de estos dispositivos es inviable para la administración actual. Al comparar el sistema mexicano con modelos como el brasileño, la titular del Ejecutivo señaló que, si bien la tecnología ofrece beneficios en la rapidez del conteo, la inversión necesaria representa un obstáculo financiero significativo. En su lugar, el gobierno federal planea presentar una iniciativa que mantenga los métodos tradicionales para las elecciones constitucionales, garantizando siempre la representación de las minorías.
No obstante, la presidenta abrió la puerta a una digitalización parcial enfocada exclusivamente en los ejercicios de democracia participativa. La propuesta legislativa que se enviará en los próximos días contempla la posibilidad de que la ciudadanía emita su opinión en consultas populares a través de internet, eliminando la necesidad de costosas máquinas físicas en las casillas. Con este esquema, el gobierno busca fortalecer la participación ciudadana en temas de interés público de una manera más ágil y económica, mientras se reserva el voto tradicional para la renovación de cargos de elección popular.