Saúl Monreal Ávila se encuentra en una encrucijada política tras el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum para que espere un sexenio antes de buscar liderar su estado natal. En declaraciones recientes, el legislador aseguró que valorará con seriedad la postura de la mandataria, enfatizando que su intención no es generar una ruptura ni un desafío directo a la autoridad presidencial, a quien ha respaldado activamente. No obstante, Monreal fue firme al señalar que excluirlo de manera anticipada de los procesos internos de su partido resultaría injusto para su trayectoria.
El eje de la controversia radica en el debate sobre el nepotismo, dado que Saúl es hermano del actual gobernador, David Monreal. El senador rechazó que su caso encaje en esta categoría, argumentando que su carrera de casi tres décadas no ha sido producto de favores familiares, sino de méritos propios. Para el morenista, el nepotismo ocurre cuando se otorgan cargos a personas sin experiencia por el simple vínculo sanguíneo, una situación que, afirma, es ajena a su realidad profesional, donde se considera un cuadro político con peso específico y no un improvisado.
De cara al proceso electoral de 2027, Monreal Ávila solicitó a la dirigencia nacional de Morena que se respete la democracia interna y se le incluya en las encuestas de medición. Su argumento es que aparecer en las boletas de evaluación interna no le garantiza la candidatura, pero sí asegura un proceso equitativo donde los ciudadanos decidan. Aunque reconoció que aún faltan reglas por definir y alianzas por consolidar, insistió en que su apellido no debería ser un obstáculo para ejercer sus derechos políticos y someterse al escrutinio de la militancia.