Ante la preocupación por el incremento de contagios de sarampión en el país, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado a la serenidad, asegurando que su administración cuenta con la capacidad necesaria para contener la situación. La mandataria confirmó la puesta en marcha de una ofensiva sanitaria que contempla la aplicación de 28 millones de vacunas, con el objetivo de erradicar los riesgos de transmisión antes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Durante su intervención, rechazó tajantemente las críticas sobre una supuesta falta de biológicos en el periodo de Andrés Manuel López Obrador, sosteniendo que los niveles de inmunización en menores de siete años se mantienen en rangos elevados.
El respaldo de la jefa del Ejecutivo se alineó con las cifras del IMSS, que señalan a las administraciones de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto como las responsables de haber descuidado la aplicación de los refuerzos necesarios. Por su parte, el secretario de Salud, David Kershenobich, contextualizó el escenario actual informando que, aunque se contabilizan más de nueve mil casos y 28 decesos, la tasa de incidencia de 6.7 contagios por cada 100 mil habitantes demuestra que la estrategia de contención es efectiva. El funcionario explicó que el origen de este brote se localizó inicialmente en Chihuahua, derivado de casos importados desde Estados Unidos y Canadá.
La narrativa oficial enfatiza que México no es un caso aislado, sino que enfrenta un fenómeno global que afecta a potencias como Italia, España e Inglaterra, impulsado en gran medida por la influencia de movimientos antivacunas. Sheinbaum reiteró su confianza en las instituciones de salud, tomando como ejemplo el control logrado en el norte del país para garantizar que el brote no escalará a mayores proporciones. Con este despliegue de recursos, el Gobierno busca cerrar filas frente a la desinformación y asegurar la protección epidemiológica de la población en los próximos meses.