La creciente notoriedad de los therians —personas que se identifican identitariamente con especies animales— ha saltado de las redes sociales a la realidad cotidiana, generando encuentros tan inusuales como el reportado por un veterinario en Tijuana. El profesional relató a través de un video cómo recibió en su consultorio a una persona que, al ser cuestionada por su mascota, afirmó ser ella misma el paciente. Según el testimonio, el individuo de 38 años aseguró identificarse plenamente como un ejemplar de la raza Alaskan Malamute, lo que llevó al médico a realizar una serie de preguntas clínicas básicas para entender la naturaleza de la visita.
El concepto de therianthropy, que fusiona las raíces griegas de "bestia" y "humano", describe a quienes sienten que su esencia no es del todo humana, diferenciándose de quienes usan disfraces por simple entretenimiento. En el relato compartido, el consultante describió comportamientos típicos de un canino, como impulsos de caminar erráticamente y emitir sonidos durante la madrugada, además de manifestar ciertas dificultades para la interacción social convencional. Lo que comenzó como una consulta seria derivó en una anécdota que el veterinario cerró con un toque de humor, bromeando sobre la edad del paciente en "años perro" para sugerir un diagnóstico satírico de demencia senil debido a su longevidad teórica.
A pesar de que el video concluye con un tono cómico por parte del autor, la historia ha detonado un intenso debate en las plataformas digitales sobre los límites de la identidad y la percepción social hacia estas comunidades. Mientras algunos usuarios reaccionan con incredulidad o sorpresa ante la anécdota, otros señalan la importancia de entender este fenómeno global que suma adeptos en diversas partes del mundo. La viralización del caso en Tijuana no solo expone la curiosidad del público, sino también el choque cultural entre las profesiones tradicionales y las nuevas formas de expresión de identidad que emergen en la era digital.